"Una nanomáquina por sí sola no puede hacer mucho. Al igual que nosotros podemos hacer muchas cosas más si conectamos nuestro ordenador a Internet, las nanomáquinas serán capaces de hacer muchas, muchas más cosas si son capaces de interactuar", explica Josep Miquel Jornet de la Universidad de Buffalo.
¿Cómo hacer que las nanopartículas se comuniquen?
Mirar a la naturaleza fue clave para resolver este problema, pues las células y las bacterias utilizan señales químicas para comunicarse. ¿Podrían las nanopartículas artificiales hacer lo mismo? Este fue el reto de la investigación.
Los científicos utilizaron un par de partículas de Janus (llamadas así en honor al antiguo dios romano Jano -Janus, en latín-, dios del cambio y la transición, de los comienzos y de los finales) que como el dios, tienen dos caras. Una cara se fabricó de sílice poroso para transportar la carga de la partícula y la otra de oro. Las caras con oro, que controlaban la comunicación -pues el oro no solo es buen conductor del calor-, fueron tratadas especialmente con diferentes enzimas que respondían a las señales del otro.
Cuando la cara con oro de la primera partícula fue expuesta a una molécula de lactosa, rompió la molécula y liberó glucosa, que la cara de oro de la segunda partícula transformó en ácido. Disparado por el ácido, la cara de sílice de la segunda partícula liberó un aminoácido al primero, que reconoció ese compuesto y liberó el producto final, un tinte.
en el futuro estas nanomaquinas serán útiles para tratar enfermedades como el cáncer.
Los científicos utilizaron un par de partículas de Janus (llamadas así en honor al antiguo dios romano Jano -Janus, en latín-, dios del cambio y la transición, de los comienzos y de los finales) que como el dios, tienen dos caras. Una cara se fabricó de sílice poroso para transportar la carga de la partícula y la otra de oro. Las caras con oro, que controlaban la comunicación -pues el oro no solo es buen conductor del calor-, fueron tratadas especialmente con diferentes enzimas que respondían a las señales del otro.
Cuando la cara con oro de la primera partícula fue expuesta a una molécula de lactosa, rompió la molécula y liberó glucosa, que la cara de oro de la segunda partícula transformó en ácido. Disparado por el ácido, la cara de sílice de la segunda partícula liberó un aminoácido al primero, que reconoció ese compuesto y liberó el producto final, un tinte.
en el futuro estas nanomaquinas serán útiles para tratar enfermedades como el cáncer.


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